lunes, 7 de abril de 2008

El arte de recordar


Mirando atrás, cuánto tiempo ha pasado desde la primer memoria que encuentro en mi mente...? hay imágenes, momentos, frases y fracturas de una vida que me parece tan prolongada a la hora de recordar, pero que al finalizar un día parace tan corta.

Si lo es... el recordar me resulta un arte difícil de tratar. No sé si es por miedo, o pereza, o tristeza, o porque definitivamente se me van las neuronas ligadas a esa función por la edad (que aclaro no es mucha). Me aflige porque hace poco disfruté de una experiencia en las aguas pacíficas de mi bello país en velero. Marchábamos sobre aguas calmas alejándonos de la costa, entrando al Golfo de Papagayo en una travesía relajante cuando buscando una maniobra rápida el capitán parece emprender una carrera sin rival, pues no había botes cercanos mas que un jet sky que lógicamente superaba en mucho el ritmo del bote impulsado por la brisa refrescante que llegaba aveces muy lenta. Haciendo este señas para que divisaráramos algo a estribor... Era sin esperarlo en absoluto la hermosa sorpresa de la naturaleza, una enorme ballena de por lo menos 10 metros de largo con su cría de unos tres metros a nuestro costado, realizando el mas sencillo, completo y conmovedor expectáculo que he observado de esta índole. Durante 45 exquisitos minutos disfrutamos de una pareja casi sincronizada en bellas maromas y piruetas, sumergiéndose una y otra vez en la delicias de esas aguas claras de la península, en calma, sin ninguna prisa ni consternación alguna por nuestra presencia, inclusive por la disimulada persecusión a su trayecto. Estas majestuosas criaturas mostraron en mucho, el misterio que rodea tantas veces un acto ingenuo y puro de amor, el abrir el corazón junto a los ojos y el sentimiento, todos en uno para llenarse de vida através del escenario mas preciso y justo para el ser humano... sus semejantes aunque estos no sean iguales a nosotros en apariencia, a mí parecer no existe diferencia en un ser que sobrevive al igual que otro, que vive de visititutes y duras jornadas y que inclusive sin intención genera tal sentimiento de bienestar a una vida que en teoría es superior. Superior a este paisaje que ya desearamos fuera de todos los días, la verdad es que es un milagro en las condiciones actuales de la naturaleza y de los recursos existentes para poderles disfrutar, suele ser aveces una experiencia que parececiera posible solo en ciertos canales de televisión por cable. Al finalizar la obra digna de los mas dignos que traté filmar, fotografíar y casi arrojarme para tener la exclusiva por todos lo medios y documentada aficionadamente, para que no hubiera duda de lo que mis ojos habían observado.

Sin embargo, mi compañera de viajes y paseos mi más especial amiga, hermana y lo que gusten, con una sonrisa entre nerviosa y acongojada me dice que por error ha borrado lo que yo ya veía sería la envidia de mis conocidos por tan impresionante logro como aventurera amateur. Revisando o editando o no sé que diantres quería o prentendía hacer ha dado el click fulminate a lo que Yo y mi ego, tanto deseaba atesorar como mío. Se imaginaran mi humor al recibir la amarga noticia, la desilución, casi la desdicha que lo que yo debía sentir como mío pues lo había vivido, mirado y sentido en lo mas profundo, archivado en el mas completo file que es nuestro cerebro, opacaba la dicha que mi corazón había recibido a pocos instantes.
Esto por supuesto me hizo reflexionar, será posible que nuestra vivencia se convierta en documentos de computadora, que deba retocar cada detalle en una imagen pues tema perderla para siempre? que mis memorias se pierdan ya no por vejez si no por dedazos o formateos de discos duros... virus y demás...

He descubierto entonces en estos días mientras retorno al trabajo, mientras corro en las mañanas, cuando viajo en bus o manejo mi vehículo, cuando de casualidad paso por la parroquia de mi barrio y por curiosidad me siento a escuchar esa apacible calma y misterio de iglesia, cuando amo a mi pareja y le escucho susurrar besos en mi piel, cuando mi madre canta al limpiar la casa o cuando reposo en mi cama antes de dormir y trato, de verdad trato de recordar a mis seres amados vivos o no, mis memorias, mis tantas historias que son secreto de mi alma, abrazos, viviencias cuentos y tanto que escarbar y revivir que no alcanza el tiempo cuando de verdad se desea atrapar el recuerdo tanto en la memoria como en el corazón dejando el alma en un hilo de detalles profundos y al final enriquecedores.

Así es, que a partir de esta anécdota mi vida la vivo varias veces dentro de mí para que no muera el momento, el recuerdo. El tiempo se marca en mi rostro o en mis manos pero no marca olvidos a menos que sea porque algo en mí deje de funcionar y les borre la vejez que entonces sería hermoso olvidar con canas, un bastón en mano y una sonrisa pícara de satisfacción acojedora . . .

1 comentario:

WJ dijo...

Tu blog me resulta muy interesante... Continua asi..