Ayer llegó el tiempo a descansar a mi cama, llegó como el caminante que culmina una larga jornada con los zapatos desgastados y los huesos adoloridos, como el guerrero que al final de la batalla regresa al hogar extenuado y sucumbido por las heridas y los fallecidos, como el pensamiento que recorre la mente sin encontrar lógica y luego de rebotar entre ideas decae en un solapado olvido.Se arrecostó sin decir palabra y así cayó en un sueño profundo, cada respiro que le escuchaba era el manifiesto de un cansacio que parecía haber remolcado durante años en un gran saco.
Me senté a su diestra y le contemplé mientras dormía, me preguntaba una y otra vez porque el tiempo, Él sublime, Él amo de las épocas y los momentos, de los vivos y lo muerto yacía recostado en mi lecho? exhausto, abatido y desecho y mientras atornillaba este pensamiento con la razón le miraba descansar y era como ver a un niño luego de jugar todo el día en el barrio.
Entre las cobijas le cubrí y en su frente hice un nido de su cabello, sequé el sudor y le besé la frente y el tiempo acomodó en su rostro un sereno gesto, limpié sus pies llenos de polvo, sacudí su alforja y acaricié sus manos y mientras hacía esto sentí la ternura de apaciguar cual fuera su pesar, cuanta carga llevara dentro de sí este sabio viajero que ha tenido que detener su marcha y pensé cuantas veces he caído yo de igual manera, sin consiencia con el deseo incontenible de terminar el día sin saber mas nada, aniquilando con un profundo sueño el resultado de tanta desaveniencia, así que le dejé postrado en calma y a la sombra le miré silenciosamente.
Durante varios días se miraba el tiempo perdido en la falta de memoria que otorga el dormir deliberadamente para olvidar, como si hubiera buscado de entre tanta criatura la huída en mi guarida, una huída de sí mismo pues el tiempo no perdona ni a los desaparecidos ni a los ausentes. El sórdido olvido aveces no cura las heridas sino que engaña con falsas cicatrices, deja crecer situaciones, distracciones y desvíos pero siempre vuelven a aparecer y el curarles nuevamente conlleva sacrificio y aunque ligero un molesto tormento.
Le dejé entonces reposar en esa trinchera que pareció ser el mejor lugar, descansó largos y largos días y muchas lunas nos visitaron y el tiempo en su sueño permanecía. Por lapsos despertaba hacía un par de movimientos y giros extraños y nuevamente caía en profundo estado.
El tiempo que es para tantas vidas un misterio que debe llevarse con cautela, vive muere y renace a cada segundo, su vida es una milésima de tantas otras de la materia y el espacio en el que existimos y no está exento de la extinción. Se crea a sí mismo por cada uno de los recuerdos que se almacenan en la historia, es destruído para volverse a construír a través de nuevas generaciones y estas a su vez le reinventan con nuevos calendarios horarios y estreses. Es un esclavo de las épocas de los rostros y encerrado en los libros yace su legado, su pintura retrata en las manos envejecidas leyendas ficciones y mentiras, sobrevivencias e infinidad de historias que quedan escritas en los cuerpos y las ciudades, en los muros desquebrajados y las hojas caídas de los árboles, en la brisa del viento ...
Es un novio a su vez de cada elemento que constituye esta extraña existencia, muta a travez nuestra y así como todo ser, sucumbe anté sí mismo, pasa de moda y se regenera cuando algo nace y le requiere para mostrarse. Es aliado, enemigo y descabellado dios para quienes le idolatran pero como todo en el fondo busca el tiempo para ser correcto y dejar lo equívoco, busca el renovarse como amigo y morir como anciano lejos del arrepentimiento.
Al llegar a mi casa y buscar ahí el refugio para tanto embate y caída, entendí que el tiempo que para mí ha sido un confuso aliado que me ha torturado con lentitud en los momentos duros de mi vida, insoportablemente inmóvil, pero que también me ha refrescado con juventud mesura y bellos recuerdos. No puedo negarle a este inesperado amigo su visita y el descanso merecido por tantos años de existencia y lucha. Quien dijera que el tiempo con su obra milenaria se tomara el momento para caer rendido y desconectar su jornada con la desobediencia del que falta al trabajo por pereza. Este señor de avanzados años, incalculables recorridos y mística vida puede de pronto cerrar sus ojos, apagar sus sentidos y rendirse y olvidarse de sí mismo? ahora lo sé, y le dejo en su marcha tomar la fuerza del recorrido que pronto inciará nuevamente, renovado y crecido en sueños y anhelos por retomar el peso de la historia.
Vuelve viejo amigo a tu aventura, fresco en deseos y lleno de energía, el camino es largo y un misterio para todo viajero, retoma la andanza de las épocas, el peregrinaje está por iniciar y el mundo no se detiene aunque descanses para recuperar fuerzas, inicia este nuevo ciclo de nuestras vidas que en tus pasos estára mi abrazo perdurable hasta el úlitmo de mis días y te digo noble compañero que al notar mis primeras canas o al hallarme marchita como una flor pensaré en tu inesperada visita con cariño pues has sido de entre todos mis amigos el más notable acompañante y el más preciso maestro, tu huella impresa está en mi piel y tu reflejo en mi espejo, espero con ancias nuestro próximo encuentro quizás en otra forma o vida.
1 comentario:
La foto que ilustra el texto la tengo yo en Esparza... Ehhhh!!
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